NOEMÍ CONSTANDSE

La Flaca andaba en Cancún
con su boteo en mano,
buscando a quién llevarse
al descanso soberano.
Y le dijeron: “Buenos días Catrina,
Qué andas haciendo aquí por Quintana Roo,
Donde Doña Noemí es la principal Dama Voluntaria,
¡incansable, chambeadora y es puro corazón!
La Muerte escuchó, pero ni así se inmutó,
Enfundada en su uniforme, muy firme y muy coqueta,
Adelante tres pasos díó y a las filas se integró,
Hasta chaleco de Cruz Roja consiguió.
“Vengo por ti, Noemí”,
le dijo la huesuda,
“que ya toca descanso
a la mujer más aguda”.
Se rió Doña Noemí,
ajustándose el rebozo:
“Ay, Flaca, vas muy tarde,
aquí no hay ni reposo.
Tengo siete delegaciones que atender,
tengo boteo y colecta también
tengo a mi Carlos Constandse apoyándome
Suene una sirena de emergencia ¡Flaca, ay que correr!
Tengo asilos por visitar,
tengo casas hogar,
tengo niños y madres qué escuchar
pero también las quiero abrazar”.
La Muerte se sentó,
sacó su cuaderno rojo,
y dijo: “¡Qué barbaridad,
ustedes trabajan 24/7 sin enojo!”
“Mejor me voy, Noemí,
me dejas sin chamba,
pues con tus Damas Voluntarias
hasta a mí me hacen tanda.
Si salvas vidas a diario
con cariño y con desvelo,
¿qué voy a andar haciendo yo
llevándote para el cielo?”
Y así se fue la Calavera
con su bote vacío,
mientras Noemí seguía
con su corazón altruista y no de tusista!
¡Que viva la Presidenta del Comité Estatal
con su labor humanitaria sin igual.



