FEDERICO LÓPEZ

La Flaca llegó a la cocina
con mandil y cucharón,
buscaba al Chef Federico
que andaba en plena sazón.
“¡Federico, hijo mío!
¡Qué buen sazón y qué porte!
Vengo por ti, tesorero,
que ya te toca tu corte.”
El Chef le dijo tranquilo,
limpiándose el delantal:
“Calavera, espérame tantito,
que no he cerrado el balance final.
Soy tesorero del Vatel,
de todo México, el nacional,
¿cómo es eso de que me quieres llevar,
si ni he hecho mi corte anual?”
La Muerte se carcajeó,
olfateando el asador:
“Hueles a Canada Beef,
¡qué premium es tu sabor!
Con Irinox me conservas
hasta mi huesuda piel,
y con Rational me cocinas
hasta en el más allá con miel.”
“¡Con que embajador de tres marcas!
¡Qué elegancia, qué nivel!
Pero ni tu combi Rational
te salva de mi cuartel”.
Federico le sirvió un rib eye,
término medio el cocinero se lo sugirió,
y la Flaca suspirando le dijo:
“Sírvelo pronto que muero de hambre”
Si cocinas tan sabroso,
te concedo una extensión,
sigue guardando la lana
del Club Vatel, ¡con pasión!
Pero deja ya servido
tu cuchillo bien afilado,
que cuando regrese por ti,
¡te quiero bien sazonado!”
Y se fue la Catrina
con un brisket bajo el brazo,
dejando al Chef Federico
con vida, fuego y abrazo.
Sigue brillando, Chef, que la Huesuda
siga haciendo fila para probar tu sazón.



