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10 de Mayo. Día de las Madres

¡Felicidades Mamá! Por ser ejemplo, monumento e inspiración. Historias que continúan y que se escriben día a día con el corazón

La tecnología y la evolución de nuestra sociedad ha facilitado hoy en día muchas de las tareas básicas del ser humano; ya no tenemos que esforzarnos tanto en conseguir un dato, el cyber espacio tiene información de más, incluso se pueden estudiar carreras profesionales en línea sin necesidad de tener frente a un maestro, ni compañeros al lado para copiarle las respuestas, sin embargo, aún hay actividades presenciales que requieren constancia, contacto físico, pero sobre todo amor para que el día de mañana se pueda ostentar con orgullo uno de los máximos títulos otorgados por la vida: ser madre.

En este mes hemos querido rendir un homenaje editorial a un grupo de madres que han descubierto en ellas ese potencial oculto que las ha hecho tan especiales, no sólo para sus hijos, sino como ejemplo de fortaleza, ya que muchas veces los héroes no nacen con capa, se las otorga el tiempo, así como los super poderes que van desarrollando y que las convierten en algo más que mujeres maravilla, maravillosas.

PAOLA MONCADA Y PAOLA
PAOLA MONCADA Y PAOLA

Paola Moncada y Paola González Moncada

“Cuando el regalo más anhelado tiene un cromosoma de más”

“No me canso de contar esta historia, la quieren escuchar: Un día la vida me dijo: aquí está por lo que siempre has pedido. Pero qué crees, viene con algo extra. Yo no entendía que más tenía ese regalo tan anhelado. Era un cromosoma de más.

“Yo volví a recibí mi regalo de reyes cuando tenía 24 años, un seis de enero de 2001, por ahí de las 10 de la mañana. Dios me dio uno de sus mayores regalos. Incluso podría decir que fue uno de sus seres consentidos. Si se los pudiera relatar un poquito como cuento, es como sí siempre hubiéramos querido tener un Porsche y desde chicos nos viéramos limpiando el parabrisas, sosteniendo el volante y de repente nos dicen ¡Ahí está tu Porsche! Y yo dije ¡No! ¡Espérame! Si lo quiero, pero no sé cómo manejarlo… ¿y si choco? ¿Y si no lo hago bien? Lo tomé entre mis manos, pero qué miedo, finalmente me llegó lo que siempre pedí, así que vamos a manejarlo. Y qué creen: muchas veces choqué y sigo chocando, seguramente ni manejo tan bien, pero lo que sí les podría decir cuál es la clave para poder manejar este Porsche, es el amor”.

“Fácil no ha sido, facilito para nada. Ellos vienen perfectamente envueltos para matar nuestro orgullo, el qué dirán, ya con ellos no importa nada. Ellos nos vienen a enseñar que un paso vale más que miles y miles de carreras, que no demos las cosas por hecho. Ellos nos vienen a enseñar que cada logro y que cada amanecer vale la pena, si en pocas líneas les pudiera decir cuál es la clave de ellos para ser su mejor versión, les diría principalmente dos cosas: no les pongamos límites, ellos nos van a demostrar hasta dónde son capaces de llegar y la segunda: ellos vienen a formar parte de nuestro mundo, no nosotros al de ellos. Muchas veces me han dicho tú tienes un hijo muy especial ¿y qué creen? No tengo uno, tengo tres: Mariana y Diego. Cada uno con sus debilidades, sus fortalezas y sus errores, con todo lo que conlleva tener un hijo. Realmente soy muy afortunada por tener a alguien que me ha levantado de las caídas, que es mi luz cuando todo veo oscuro, perdón por no presentarme primero, soy Paola, y les quiero presentar “mi cable al cielo”, ella es mi hija Paola.

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Luz María Ávila y Luz Gabriela Silva“Trabajar al lado de mi hija es uno de los regalos más grandes que la vida me ha dado”

Dicen que las cosas que mejor se hacen, son las que uno cuida y elabora de principio a fin para responsabilizarse del resultado cabalmente, y esta vez la fotógrafa Luz María Ávila entró al cuarto oscuro de su corazón para revelar y compartir una fotografía de su album personal, ya que su pasión profesional ha fertilizado la vocación de su hija Luz Gabriela Silva, quien ha decidido seguir sus pasos, continuando su obra, sí, pero también compartiendo una actividad que las ha hecho crecer como madre e hija, y como como profesionistas.

“Inicié en la fotografía con un deseo muy íntimo: congelar el tiempo mientras mi hija bailaba ballet. Cada movimiento suyo era efímero, y yo sentía la necesidad de guardarlo para siempre. Sin darme cuenta, estaba creando algo más grande que una colección de imágenes; estaba construyendo una historia visual que algún día podría heredarle. Siempre creí que con los años esas fotografías tendrían un valor inmenso. Hoy entiendo que su verdadero valor no está sólo en el tiempo que logré capturar, sino en todo lo que nos permiten volver a sentir.

“La fotografía, para mí, nunca ha sido sólo detener un instante. Es una forma de regresar a él, de tocarlo otra vez con el alma. Es revivir emociones, escuchar risas, sentir abrazos que ya pasaron. Con el tiempo, mi camino se expandió: hoy no sólo retrato su danza, sino también familias, historias de amor, bodas y momentos que marcan la vida de las personas. Y en cada uno de ellos sigo buscando lo mismo: esa verdad, esa emoción que permanece mucho después de que el momento termina.

“Hoy, lo que comenzó como una forma de guardar recuerdos se ha transformado en un sueño compartido. Trabajar al lado de mi hija es uno de los regalos más grandes que la vida me ha dado. Es mi cómplice, mi apoyo y mi inspiración constante.

“Ella es mi “Luz”… la que ilumina cada paso, cada decisión y cada historia que contamos juntas. En esa complicidad, la fotografía deja de ser sólo un oficio y se convierte en un patrimonio y una herencia viva”.

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Miranda Ortiz y Karissa Mati Pavón Ortiz

“Cocinando y educando con amor”

Si bien la maternidad es una profesión para la que no se estudia directamente ni hay receta ideal para que el resultado final sea insuperable, la vida es un banquete en el que se nos ofrecen deliciosos platillos que cada madre debe elegir cuidadosamente para alimentar física, emocional e intelectualmente el corazón de sus hijos, ese es el trabajo que ha realizado Miranda Ortiz con sus hijos Karissa  Mati y Yann Alek, quienes han recibido una educación distinta a la de muchos de los jóvenes de su generación, haciendo una gran diferencia como nos comenta Miranda Ortiz, quien ha desarrollado un sistema basado en proyectos y siguiendo los intereses y habilidades de cada uno de sus hijos.

Un detalle que nos atrapó para elegirlos como familia, fue la excelente repostería que realiza Mati a su corta edad (14 años) que data de más atrás, ya que todo comenzó con el catering para los asistentes de los cursos que ofrece Miranda; “un día no encontrábamos quién lo hiciera y Mati se ofreció, fue una sorpresa, sí, pero fue la confirmación de una tarea bien hecha, ya anteriormente había explorado haciendo jabones artesanales pero le atrajo más la cocina, así que siguió haciéndolo y posteriormente incursionó tanto en la repostería como en la gastronomía, administrando sus propios recursos y aprendiendo por ella misma, mejorando poco a poco cada receta y al día de hoy es su proyecto independiente que me enorgullece” apunta Miranda, quien afirma que a veces Mati se encarga de hacer la comida para los tres de todos los días. Desafortunadamente su padre partió de este mundo, heredando un potencial creativo a sus dos hijos, ya que él era multifacético, además de ser arquitecto, le gustaba tocar la batería y actualmente Yann toca los tambores dentro de un grupo musical.

Volviendo al tema de la educación, Miranda comentó que: “Si nos vamos más atrás, mi esposo y yo no los escolarizamos, el concepto es hacer las cosas en casa, se fomenta todo desde el hogar, mi trabajo se realiza incluso en casa, a mí también me criarion así, así que cuando ves a tus padres haciéndolo, descubres que aprendes más que cuando tú estás en la escuela y tus papás en el trabajo y nadie sabe qué hace el otro. Desde ahí hay una base. Yo sí fui a una escuela tradicional, pero lo que más me ha servido en la vida fue conocer el negocio de mis padres desde adentro”.

“La escuela en casa te permite adaptar la enseñanza exactamente para fomentar las habilidades e intereses de cada uno de tus hijos. El hecho de aprender a través de proyectos implica que el conocimiento se aprende en contexto de la vida real, no en ejercicios abstractos.

“Por otro lado, al generar un negocio de repostería, uno puede aprender matemáticas, mercadotecnia, relaciones humanas, historia de la gastronomía, idiomas, geografía, etc; todo dentro de un contexto de algo que ya de por sí interesa y apasiona.

“Esto prepara a los niños con mucha más efectividad para la vida real, les permite explorar sus intereses a lo largo de todas su niñez-oportunidad que en el sistema escolarizado, suele no llegar hasta después de acabar los estudios”, comentó Miranda.

Toños Kitchen es la firma de Mati en Instagram, como un homenaje a su padre. Ahí concentra su creatividad para que sus clientes la busquen y quienes hemos probado sus delicias como el Pastel de Jamaica y Mezcal, sus galletas y su cheesecake, confirmamos que esa formación independiente ha creado a una gran chef.

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Hilda Navarro e Isadora Martínez

“La familia es y siempre será la joya más invaluable que podemos poseer”

Cuando nos referimos a las joyas, pensamos inmediatamente en piedras preciosas y las creaciones tan hermosas que se pueden hacer con ellas, pero yendo un poco más allá, la vida es un gran tesoro en donde los recuerdos son las verdaderas joyas, su valor es incalculable y no se guardan en caja fuerte bajo siete llaves, están en el corazón de todos nosotros para nuestro propio disfrute, incluso solemos compartirlas con nuestros seres queridos para recordar ese tiempo maravilloso y deslumbrante que hemos vivido.

Instalados en sus oficinas, platicamos con Hilda Navarro e Isadora Martínez, embajadoras del sello Maraf, desde 1981; madre e hija han tenido la oportunidad de evolucionar precisamente dentro de la industria de la joyería, al principio de la mano y ahora con la bendición de su fundador, don Rafael Martínez y Pepe, hermano de Isadora, quien también participa en la empresa.

“Recuerdo que cuando Isadora terminó de estudiar Mercadotecnia y Finanzas Internacionales en Miami, le comentó a su papá que le estaban ofreciendo un buen trabajo allá. Mi esposo le dijo que si le daba una joyería para que la administrara reconsideraba esa oferta, e Isa le dijo sí, ´siempre y cuando me dejen llevarla con mis ideas´, y así fue. Se involucró de lleno en la firma y poco a poco le fue soltando las riendas su papá haciendo un excelente trabajo, al lado de su hermano y Rafa empezó a delegar para hacer lo que más disfrutaba: tomar café en su barco, pescar, disfrutar del destino que elegimos después de radicar en Acapulco y la Ciudad de México; recientemente partió de este mundo pero con la tranquilidad de haber dejado un buen negocio en excelentes manos, y más ahora con la participación de los nietos que eran su gran amor; ahora a ellos les toca llevar el negocio a nuevos mares, fortaleciendo el legado de su abuelo” comenta doña Hilda, la matriarca y empresaria.

“Como madre, valoro mucho el esfuerzo que ha hecho mi hija, primero criando a sus propios hijos y ahora que han crecido, se han integrado a la empresa trabajando juntos. Fue gracias a su participación que me permitió crecer profesionalmente involucrándome en algún tiempo con muchas cámaras empresariales, haciendo otras cosas y ahora ella empieza a combinar su trabajo también con el servicio social que hace en el DIF Municipal, creo que le hemos dado un buen ejemplo como familia y sin dejar de lado su responsabilidad principal, está creciendo profesionalmente en otros sentidos; lo más importante es fortalecer el vínculo familiar; en un tiempo crecimos mucho pero estábamos alejándonos como familia y pronto valoramos qué era más importante no soltar ese lazo”, agrada doña Hilda.

“Encontrar el balance como madre y empresaria es algo que se va logrando poco a poco. Mi misión en esta vida es ser mamá de mis tres hijos, si en el caminó he encontrado el tiempo, adelante, pero ellos son mi mayor tesoro; creo que mis padres hicieron un excelente trabajo y la familia es y siempre será la joya más invaluable que podemos poseer, valoro mucho su esfuerzo y ahora tenemos una gran responsabilidad cuidando ese legado”, afirmó Isadora.

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Rosy Cueva y Valerie Cortés Cueva

“La vida es una bella sinfonía”

Su vida no se ha escrito sobre hojas en blanco, sino sobre un pentagrama. La música las ha unido como madre e hija ya que comparten la misma vocación y esa armonía ha hecho de su relación la más bella sinfonía porque actualmente se complementan, cada una aporta a la otra esa nota alegre que hace vibrar sus días, haciendo de sus vidas la más bella melodía.

Rosy Cueva se deslumbró cuando escuchó los coros de las iglesias y posteriormente comenzó su formación; estudió danza folklórica mexicana en la Escuela de Artes Plásticas de Guadalajara y por ese tiempo coincidió con Dalila, casi en paralelo, con ella formó el dueto Cielito Lindo, y aunque ella egresó de la carrera de contaduría, compartían esa pasión por la música y así se definió su vida profesional.

Asentada en Cancún en 1995, disfrutan de popularidad y en ese tiempo Rosy conoció a su marido y acto seguido se embaraza de Valerie, quien conoció la música antes que la voz de su madre y ese fue su mayor deseo desde nacer porque desde muy niña sintió esa curiosidad: “¡Se movía, daba vueltas y yo dije o va cantar o va bailar, va ser artista!”

“A los cuatro años me empezó a pedir la música: precisamente el violín. Pasados tres años cuando entró a la escuela de Música y Movimiento, del sindicato de músicos de la CROC, con el maestro Marco Pat, ahí mostró su talento y lo demás es historia”, nos cuenta su mamá.

“Para mí era muy normal ver a mi mamá portando los vestidos típicos para sus presentaciones, eso me llamó mucho la atención y también darme cuenta que sin ellos, nadie la reconocía, he crecido en un entorno musical, incluso pensaba que todo lo que cantaban eran de ellas, de su autoría, cuando oí las versiones originales me decepcionaron, prefiero las de Cielito Lindo. Me gusta mucho su estilo, pero me incliné más por la música clásica, no sé si fue algo genético, pero fue algo que nació en mí, me lo inculcó porque con esa música me arrullaba; las admiro mucho, pero busqué mi propia identidad dentro de ese cosmos musical”, señaló Valerie.

La carrera de Valeria como violinista profesional ha ido y llegará más lejos: desea ser maestra y seguirse preparando tomado clases y talleres, fue integrante de la Orquesta Esperanza Azteca y ha tenido grandes maestros como el gran Guillermo Gutiérrez, actualmente participa actualmente en la Orquesta Sinfónica de Cancún.

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Gloria y Jorge Alberto Sierra

“Ser mamá ha sido una especie de carrera, trabajando todos los días”

Cada vida es única, cada historia tiene en su propio reparto con personajes distintos y la de Jorge Alberto Sierra involucra a Gloria, una mamá que desde hace 37 inició un camino diferente, al principio incierto, pero siempre apostando a conseguir los mejores resultados para la superación de su hijo que le ha mostrado otro horizonte.

Recapitulando brevemente la historia de Jorge, a los dos años notó la familia que no hablaba, y pronto empezó el peregrinar entre doctores, algunos especialistas, dándoles todo tipo de diagnósticos, desde los más fatales hasta algunos que vislumbraban una luz de esperanza. A Jorge le faltó oxígeno al nacer y de ahí se deriva todo.

“Uno como mamá tiene que hacer de todo, no hay imposibles, y la verdad es que Jorge ha hecho de todo, siempre derriba las barreras porque logra salir adelante; confío en el potencial que siempre ha tenido y tiene, y uno como mamá no tiene que darse por vencida, y seguir adelante”, comenta.

De todas las actividades que ha realizado, actualmente Jorge forma parte de una liga de béisbol en donde son bienvenidos niños y jóvenes que quieran practicar este deporte, independientemente de la discapacidad que presente, aquí todos son recibidos, estimulados y apoyados bajo la rección de un coach. Este equipo lo iniciaron los papás de Dieter, quien ya falleció, pero lo que él inició con sus padres va seguir, porque los padres son los mejores porristas de sus hijos y se ha creado una gran comunidad. Cada sábado a partir de las 15:00 horas, en Bonfil.

“Nunca imaginé lo que representa ser mamá de un chico especial, me siento bendecida, es un ángel, una fuerza muy fuerte y que haya logrado sacarlo adelante en todos los aspectos, me enorgullece; ha sido una especie de carrera, trabajando todos los días, y para mí ese es mi pago”, señaló Gloria, quien es mamá de otra hija y abuela de tres nietos.

 

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