BRENDA URIBE… Pintora y Escultora
"Mi obra no busca decorar, busca recordar de dónde venimos y qué estamos olvidando".

Por Esteban Torres P.
Cuando la vocación aflora elige a veces el camino más inesperado, hay quienes la descubren desde la infancia, la traen en el ADN por herencia o bien, la desarrollan a través de una terapia y en la búsqueda de esa paz, esa razón de existir y esa inquietud, aparece un lienzo que espera comunicar ese mensaje que no se puede decir con palabras, y es ahí cuando logra explicarse, ese fue el caso de Brenda Uribe, quien se define tan pintora como escultora: “Pinto lo que el Caribe susurra y esculpo lo que el alma no puede callar”.
Así como en el arte basta la contemplación para interpretar lo que el artista nos quiso decir, en la vida real, un perfil de Instagram fue la única referencia para aceptar una charla con una gran artista, sugerida por una amiga en común que es también su promotora, ya que su obra empieza a despuntar a pasos agigantados, gracias a su propuesta que le demanda hacer más ruido, así como generar movimiento mediático en todas las plataformas para fortalecer esa avalancha de seguidores que desean tener un pieza, un cuadro, un trabajo suyo para sentir su presencia artística.
“Soy seguidora del arte, pero no soy una artista de academia, todo comenzó como una terapia personal para calmar mis ataques de ansiedad; soy totalmente autodidacta, un día me vi frente a un lienzo y empecé a pintar para calmarme y lo logré, así que seguí sin pensar que ese sería mi camino, plasmaba sensaciones en mi mundo abstracto porque no sabía dibujar, así que empecé a practicar el dibujo para hacer algo figurativo; experimenté con el óleo, técnicas mixtas y más adelante con la cerámica. Me acerqué a grandes maestros como asistente para aprender de todos ellos y así fortalecer y definir mi estilo, uno de ellos fue el maestro oaxaqueño Damián Lescas, cuya obra se suscribe dentro de la pintura abstracta contemporánea pero lo que yo le pedí fue aprender a manejar el torno para hacer cerámica y me dijo ¡No, eso es para hombres! Nunca me lo hubiera dicho porque ahora me empeñé, busqué un taller donde tuvieran un torno aquí en Cancún, pedí que me rentaran el espacio y se convirtió en una de mis grandes pasiones; ahí descubrí la talla en madera. Ahora mi ansiedad se ha convertido en gula por comerme el mundo del arte y explorar todas sus técnicas”.
La evolución de la temática de Brenda Uribe en los lienzos es evidente, sin embargo, lo último que ella desea es alcanzar la perfección, simplemente se deja fluir sin exigirse demasiado, por el contrario, tanto en la pintura como en la cerámica se permite crear al combinar colores, al darle formas irregulares a sus piezas, combinando materiales que logran ese resultado final que ha captado la mirada tanto de conocedores como de coleccionistas.
Brenda tiene muy presente que toda su vida cambió a los 34 años de edad, anteriormente había estudiado diseño de modas, pero nunca lo ejerció, se volvió ama de casa. Estudió Organización de eventos, específicamente bodas, pero tampoco lo ejerció por lo mismo, hasta que descubrió la pintura y dejó de buscar qué más hacer para concentrarse en la pintura, más aún cuando se divorció y convirtió su pasión en su único sustento y lo logró, porque pronto comenzaron a correr sus pinturas hasta galerías de Estados Unidos donde al día de hoy sigue enviando y se siguen vendiendo; pospuso una oferta para exponer en Inglaterra, pero no descarta en confirmar pronto, afortunadamente la invitación sigue en pie.
“Qué sigue… evolucionar, seguir trabajando, escuchando al público para ofrecerle lo que necesita para decorar ese rincón de su casa donde quieren ver una obra mía. Me gusta trabajar sobre pedido porque ya sé que es algo que están esperando y ya sé dónde va estar. Quisiera que mi trabajo sea reconocido porque lo hago con pasión y disciplina, más ahora que domino la pintura acrílica y mixta, escultura en resina, cerámica y arte objeto”, destacó.
Explorando en sus archivos descubrimos que su estilo tiene un formato Caribeño/Contemporáneo, figurativo-onírico con fuerte carga simbólica. Vemos flores endémicas, aves, rostros femeninos, texturas del mar y raíces mayas reinterpretadas.
Brenda Uribe es una artista visual cancunense con formación multidisciplinaria. Su obra transita entre la pintura y la escultura como dos lenguajes complementarios: la pintura como memoria del color, la escultura como cuerpo de la emoción.
Sus temas y símbolos son la mujer y naturaleza: La mujer como guardiana del territorio; pájaros, bugambilias, mar y viento como protagonistas. Sus bordados son textiles y símbolos prehispánicos llevados al lenguaje contemporáneo. Su pintura acrílica sobre lienzo y madera, la intervención textil, su escultura en modelado directo y ensamblaje con materiales reciclados del entorno.
Brenda es una artista plástica, pintora y escultora. Su obra explora la relación entre mujer, territorio y espiritualidad caribeña. Ha expuesto en espacios culturales de Quintana Roo y colabora activamente con proyectos educativos y culturales universitarios. Su propuesta fusiona tradición mexicana con lenguaje contemporáneo.
Actualmente su obra se exhibe en hoteles, galerías y redes sociales, su página en internet está en reconstrucción, pero para ella lo que mejor le funciona es el contacto físico y visual con su obra, porque de esa forma el público se conecta con su mundo artístico y nace ese gusto; “la contemplación es maravillosa, es única, porque ves los colores reales, aprecias las formas y captas el mensaje que quiero transmitir, de otra forma cuesta un poco de trabajo hacer esa conexión que sólo te da la vista”, comentó.
Otra de sus facetas que está en pleno proceso de desarrollo es el diseño y decorado de interiores; anteriormente ha hecho colaboraciones con arquitectos aportando ideas para diseñar espacios amplios, lo más artísticos posibles, combinando a veces sus piezas o creando nuevas para esos ángulos. La primera casa que terminaron ya se vendió y actualmente vive en su segunda creación que es visitada constantemente por amigos y posibles clientes que han escuchado de su trabajo y están considerando sus ideas para construir su hogar.
“Cuando amigos o amigos de ellos conocen mi casa me dicen que ahora entienden porque no me gusta salir de mi casa, y es precisamente por eso, porque parece un hotel de lujo con acabados hermosos, amplios espacios conectados con la naturaleza que muchas veces buscan huéspedes de otras partes y yo lo tengo para mi disfrute personal y de mis hijas”, agregó.
Decíamos que Brenda tiene varias facetas en desarrollo, la joyería es otra posibilidad que ha considerado, pero a esa parte le quiere dedicar su tiempo, de momento el arte es donde ha encontrado un remanso para calmar y liberar su ansiedad, y así como a ella le ha funcionado, ha compartido su técnica entre la comunidad infantil, acercándolos al arte, específicamente durante la pandemia, ya que fue una situación que nos afectó a todos de una u otra forma.
Y mientras llega el momento de disfrutar de su obra dentro de su propia galería, donde además veremos también sus piezas de cerámica, dejamos que la artista siga creando, no sin antes agradecer este espacio y este tiempo para platicarnos de su obra y del proceso evolutivo de su estilo que sin duda será en un día no muy lejano un referente del arte caribeño nativo, gestado e inspirado en este paraíso llamado Cancún.





