Relaciones públicas: una profesión que elegí y que sigo eligiendo
- Por George More
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Hay profesiones que uno estudia y otras que, con los años, terminan convirtiéndose en parte de quien eres. Para mí, las relaciones públicas, la imagen y la comunicación son eso.
Después de más de 24 años de trayectoria profesional, sigo sintiendo emoción cuando mi trabajo ayuda a abrir una puerta, cuando una persona recupera confianza en sí misma o cuando una empresa logra comunicar mejor quién es y lo que representa.
Porque si algo he aprendido durante todos estos años es que, detrás de una marca, una empresa o un proyecto, siempre hay personas. Personas que quieren crecer, ser escuchadas, sentirse seguras y encontrar aquello que las hace diferentes.
Y esa parte humana es, precisamente, lo que hizo que me enamorara de esta profesión.

MI GRANITO DE ARENA
En México tenemos una expresión que siempre me ha gustado: “poner nuestro granito de arena”. Cuando miro mi trayectoria, me gusta pensar que eso es lo que he intentado hacer.
He dedicado gran parte de mi vida profesional a demostrar que la imagen va mucho más allá de la ropa o de verse bien. Tiene que ver con seguridad, autoestima, aceptación, crecimiento y con la manera en que nos presentamos ante el mundo.
He visto personas recuperar confianza y cambiar incluso su manera de caminar. He visto estudiantes encontrar su vocación, empresarios descubrir el valor de su propio nombre y profesionales darse cuenta de que tenían mucho más que aportar de lo que imaginaban.
Esos momentos difícilmente pueden medirse con números, pero para mí representan algunos de los resultados más importantes de mi carrera.
LAS RELACIONES PÚBLICAS SON RELACIONES HUMANAS
A lo largo de mi trayectoria he trabajado con empresarios, universidades, hoteles, restaurantes, proyectos turísticos y marcas nacionales e internacionales. También he sido profesor, conferencista, creador de programas universitarios y congresos, además de haber presidido asociaciones profesionales relacionadas con la imagen y las relaciones públicas.
Todo ello me ha permitido confirmar algo muy sencillo: las relaciones públicas no consisten en conocer personas, sino en construir relaciones.
Puedes entregar una tarjeta de presentación en segundos, pero construir confianza requiere tiempo. Puedes lograr que miles de personas vean una publicación, pero conseguir que crean en ti requiere congruencia.
Quizá por eso, después de tantos años, sigo amando esta profesión. Las herramientas cambian, aparecen nuevas redes sociales y nuevas formas de comunicarnos, pero hay algo que permanece: la necesidad de confiar unos en otros.
LA MARCA PERSONAL COMIENZA POR SABER QUIÉN ERES
Hoy hablamos mucho de marca personal y de la importancia de destacar. Sin embargo, para mí una verdadera marca personal no consiste en crear un personaje perfecto para las redes sociales.
Empieza con preguntas mucho más profundas: ¿Quién soy? ¿Qué represento? ¿Qué puedo aportar? ¿Por qué alguien debería confiar en mí?
Durante estos años he entendido que una buena imagen puede abrir puertas, que las relaciones públicas pueden acercarnos a las personas y que una marca personal bien construida puede crear grandes oportunidades.
Pero también he descubierto algo todavía más importante: cuando utilizamos todo ese conocimiento para ayudar a alguien a sentirse más seguro, valorado, aceptado y capaz de alcanzar sus objetivos, nuestro trabajo adquiere un sentido diferente.
Mi trayectoria me ha permitido ser consultor, empresario, profesor, conferencista y formador de nuevas generaciones. Pero detrás de todos esos títulos existe algo mucho más sencillo: el amor por lo que hago y por lo que puedo provocar positivamente en otras personas.
Por eso sigo creyendo en una frase que ha definido mi manera de entender esta profesión:
“La imagen no es lo que aparentas, es lo que proyectas con intención, estrategia y autenticidad”.
Después de más de 24 años, sigo aprendiendo, sigo disfrutando mi profesión y sigo intentando poner ese pequeño granito de arena.
Porque si mi trabajo ha ayudado a una persona a creer un poco más en sí misma, a encontrar una oportunidad o a descubrir el valor que ya tenía, entonces cada uno de estos años ha valido la pena.




