El arte de ser

Katia Llanos… cantante y empresaria

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Por Esteban Torres P.

“Como artista, me cansé del ego de la gente, a lo mejor un día yo también perdí el piso y no me di cuenta, pero siempre busqué algo más espiritual y eso fue lo que me llevó a no seguir haciendo muchas cosas, y me salvó de ni caer en otras…”

¿Cuándo y qué encendió la luz de los reflectores del mundo del espectáculo en tu vida?

“Creo que es algo que busqué desde niña. Me encantaba hacer imitaciones, especialmente en verano; la familia se reunía en Cuernavaca: tíos, tías, primos, a todos los organizaba y cantábamos o hacíamos obras de teatro. Mi abuelo fue director en Televisa; él emigró de España durante la guerra civil, hizo escala en Cuba y después se instaló en México donde comienza a hacer zarzuela y conoce a los padres de Plácido Domingo, te estoy hablando de principios de 1900, posteriormente conoce también a los padres de Luis de Llano Palmer, hizo sus pininos en la XEW y juntando la radio con el teatro consiguió que lo invitaran a hacer televisión, desafortunadamente no pude conocerlo porque se sometió a una intervención quirúrgica que no la libró, pero siento que me heredó sus genes, así que de ahí proviene el ADN artístico que llevo en mi sangre”.

¿Cómo fue ese proceso hasta llegar al escenario con siete integrantes más?

“Esa cosquilla nunca se me quitó, al contrario, creció; lo comenté con mis padres y me dijeron que estaba loca, que primero terminara la escuela; la que me apoyó fue mi abuela que trabajó muchos años para Televisa pero me advirtió que no iba mover un dedo por mí, tan sólo conseguirme una cita con Martha Zabaleta quien me hizo la audición y así entre al Centro de Capacitación de Televisa, estudié un tiempo, me dieron la oportunidad de participar en algunas obras, pero como estaba más enfocada en la escuela, me corrieron, yo me la pasaba en los centros rocanroleros de México, me gustaba más la música como el Rockstok, el Rokotitlán y en el Hotel de México, ahí conocí a Kenny de Kenny y los eléctricos, a Maná cuando era Sombrero Verde, a Jaguares cuando eran Las Insólitas Imágenes de Aurora, yo era de ese ámbito, por eso quería estar en las grandes ligas y por ese tiempo me entero que Luis de Llano Macedo estaba creando un grupo, fui a verlo, platicamos mucho, le dije quien era y gracias a que era la nieta de La Chata Baleros me dio la oportunidad y entré al grupo un día después que se había cerrado el casting de las mujeres, tenían a puras morenas y yo era la única rubia”.

¿El concepto del grupo era de tu agrado o qué tenías en mente?

“Esa es una buena pregunta que nadie me ha hecho: Yo estoy muy agradecida con el grupo, con Luis de Llano, con todo el éxito y la fortuna que hicimos, pero si yo no hubiera sido parte del grupo, jamás en la vida hubiera comprado un disco de Garibaldi; no es lo mío, pero aprendí a quererlo por las experiencias que me dio; algunos menos que otros aprovechamos ese crecimiento, decían que no cantábamos, pero yo hice mi parte y seguí estudiando. No sé si con un grupo de rock hubiera llegado a cantar para el rey de Marruecos; su hija estudiaba en España y allá fuimos muy famosos, por eso nos contrataron. Al día de hoy me piden cantar La Bolita y no por favor, es la que más me choca, pero es la que más recuerda la gente”.

Durante ese tiempo qué pasaba por tu mente: ¿hacer una carrera en solitario, solamente cubrir una etapa de tu vida o incursionar en otras facetas del entretenimiento más allá de los micrófonos?

“Soy una mujer que tiene muy firme su presente, nunca pienso en el futuro y eso no sé si sea bueno o malo, porque al final, disfruté mucho esos ocho años que duré en el grupo, pero llegó un día que me cansé, ya no estaba a gusto, me salí y me refugié un año sabático en Playa del Carmen; literalmente me distraje y no busqué una oportunidad dentro del género musical que yo quería”.

Mientras los reflectores apuntaban hacia ti, tú ya tenías en mente un negocio, así que nunca dejaste que te cegara esa luz ¿cuéntanos en qué se convirtió y qué la encendió?

“Cuando estuve en Garibaldi tuve la idea de crear una empresa de iluminación, Decalights, al lado de Diego, mi ex pareja, hasta que un día ya no funcionó, nos separamos y dividimos todo. Invertí en propiedades en Playa del Carmen y Acapulco, abría negocios de moda como un spa, hasta que surgieron problemas con las masajistas, y a buscar nuevos negocios”.

Cómo se fueron dando las señales de agotamiento, misión cumplida y la hora de tomar el siguiente vuelo…

“Se acumularon día con día y no te das cuenta, pero después de esos ocho años estaba cansada de las tensiones y las situaciones conflictivas. Al parecer lo olvidé, pero cuando me tocaron organizar los reencuentros de Garibaldi me acordé que siempre fue difícil la relación entre nosotros, que siempre había alguien que tiraba mala onda y que nada cambia”.

 Tus objetivos cambiaron de rumbo y decidiste cambiar de entorno: colgaste la ropa de luces y ahora hacer casting a los nuevos proyectos…

“Descubrí mucha injusticia en el medio, veía gente pasar con mucho talento a la que no le daban una oportunidad; por ese tiempo conocí a Arjona en el gym y me decía que estaba muy decepcionado, hasta que le llegó la hora. Así que me hice a un lado de todo eso porque para mí, ya había cubierto mi tiempo, es decir, misión cumplida. Me cansé del ego de la gente, a lo mejor un día yo también perdí el piso y no me di cuenta, pero siempre busqué algo más espiritual y eso fue lo que me llevó a no seguir haciendo muchas cosas, y a  caer en otras; pasé por la metafísica, leí todo lo de Osho, estudié yoga, conocí los cristianos en Playa del Carmen, me bauticé, hasta que me fui a Los Ángeles, y allá descubrí la Cábala. Es muy difícil poner los pies en la tierra y la mirada en el cielo”.

La banda se desintegra y con ello a buscar nuevos amigos o sólo fueron compañeros de un escenario.

“De la única que puedo decir que es mi amiga hasta el día de hoy es Paty Manterola, ella es mi sister”.

¿Cómo defines tu época famosa dando autógrafos, haciendo giras, alternando con otros artistas y en qué se convierte ahora todo eso en tu vida? 

“En maravillosos recuerdos de mi juventud. En mi época loca de inconciencia: nos íbamos de compras, de fiestas, de viajes; conocer otros artistas en los festivales de Acapulco, a Vanilla Ice, que tal vez era un rapero más en Estados Unidos, pero en México era una celebridad”.

La maternidad… ¿Decisión, factor sorpresa o culpa del amor?

“Si fue un factor sorpresa, pero también por culpa del amor, desafortunadamente el padre de mi hijo no se quedó para la foto, o no me amaba lo suficiente como yo creía, pero yo recibí a mi hijo con todo el amor del mundo, fue de hecho esa situación por la que abandoné el país, porque en México no eran bien vistos los hijos no reconocidos, o ser una madre soltera, no soporté vivir eso y menos enterarme de cosas, por eso me fui 10 años de México”.

¿Cuándo se convierte Cancún en tu base, tu residencia?

“Cuando me tomo ese año sabático, vine a ver a mi papá en Cancún y cada fin de semana íbamos a conocer otras partes, menos Playa del Carmen, porque decía mi papá que era un pueblo de jipies, así que yo misma fui a conocerlo y me gustó, y ahí viví algunos años”.

Ser madre y estar tan expuesta al mundo mediático es un tema complicado para una mujer famosa como tú…

“Afortunadamente no era Thalía o alguna de esas, mi fama no era tan grande, así que podía andar por la vida. Pasado un tiempo me decía mi hijo: ¿Por qué tu apareces en internet y no yo? Y le expliqué que un tiempo fui cantante y alguna vez me vio en un show de 90´s Pop Tour y se convenció, es más, eso lo acercó a la música y empieza a reconocer esa parte en él que tiene de artista y así comienza a estudiar la batería. Por parte de su padre tiene ADN de Tamayo, dibuja maravilloso”.

Ahora que la información viaja a la velocidad del sonido, este año sufriste un percance automovilístico que acaparó titulares por un momento. ¿Cómo lo manejaste?

“Leí de todo, decían que hasta iba alcoholizada. ¡Cómo crees si iba a dejar a mi hijo a la escuela! Quien me conoce sabe que no soy así. Un tipo se me cerró y por tratar de evitarlo derrapé por el piso mojado, me sentí la versión femenina de Checo Pérez pero no me salió. Yo sé que lo hacen por vender. Recuerda que artísticamente nací en medio de un escándalo: decían que no cantábamos, que desvirtuábamos y jugábamos con la moda mexicana, se dijeron tantas cosas y algo aprendí: Mientras hablen de ustedes, eso es publicidad. Desde entonces lo que digan, me vale. Me preocupo más de lo que piense Dios de mí, que lo que diga la gente”.

¿Qué habrías cambiado de tu pasado para llegar a un mejor presente?

“Esa ida a Los Ángeles me la hubiera ahorrado. Hubiera sido mejor enfrentar la vida como tal. Fue la época más dura de mi vida”.

¿Qué “ventanita” dejaste abierta?

“La del corazón, siempre, incluso con mis ex parejas, porque si un día hubo amor, aunque terminemos mal, no puedes acabar odiando a nadie. Nacimos para amar y esa es nuestra misión como seres humanos”.

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