Recuerdos de una niña cancunense
- Por Macarena Carretero Valdivia
- FB. Makarena Carretero (Maky)
- IG. @maky_cancun
Cancún cumple 56 años el 20 de abril
Cómo ciudadana Cancunense desde 1978 cuando la ciudad estaba en pañales y yo era una niña de cuarto año de primaria en la escuela pública “Ciudades hermanas Wichita-Cancún” en la sm 25, mi conocimiento de la zona fundacional se basó en recorrerla a pie atravesando las súper manzanas y viendo abrir los diferentes pequeños negocios que iban naciendo. En las avenidas Yaxchilán y Sunyaxchén cada día era una sorpresa: tienditas de abarrotes cómo súper Geny, la farmacia París, Electrónica Olmos, la zapatería Tom Sawyer, la tlapalería El Candado, la pastelería italiana, pizza Bugatti, los restaurantes Pericos y La Parrilla, la papelería El Recreo… ¡uuff! Pequeños grandes ejemplos de que las comodidades comenzaban a llegar a la ciudad. Pero el primer gran negocio que realmente impactó a los niños y jóvenes de mi generación fue comenzando los años 80’s en Ave. Yaxchilán, en los locales externos del hotel Plaza del Sol, hoy hotel Xbalanqué. Ahí abrieron un local muy grande con “maquinitas” de video juegos, pero eran de lo más sofisticados, algo muy hermoso nunca antes visto por quienes teníamos años viviendo en Cancún apartados de la civilización, era un establecimiento de “Arcadia” con pantalla “gigante para videos” con dvd para películas Beta; recordemos en ese momento la tv abierta en Cancún tenía pésima señal y en realidad todo lo que sucedía en el día a día alrededor era tan fascinante que a nadie le interesaba ver la tele en casa… ( los que tenían televisión en casa, casi no la prendían ) la gente mayor escuchaba al Arq. Álvaro Mellado en Radio Cultural Ayuntamiento. El local de video juegos estaba climatizado y adentro todo era lujo y confort, y además tenía olor a nuevo, a modernidad y a niños sudados… era el primer establecimiento realmente dedicado a los chicos de mi generación. El dueño del local se llamaba Leo y el nombre comercial del local era “Lion’s Den” inmediatamente se convirtió en el lugar favorito y obligado cada vez que tenías la oportunidad de pasar por ahí; si querías ver al chico o la chica que te gustaba seguro que ahí le encontrarías después de clases, si tus papás no te encontraban seguro estabas ahí. En esa época muchos jóvenes comenzaron a tener acceso a autos y motos y era común identificar a quiénes estaban ahí por el carro de sus papás. Cómo es costumbre en esos establecimientos de Arcadia en un pizarrón podías leer el nombre de los mejores jugadores en cada video juego, Pac Man, Asteroid, Donkey Kong y las puntuaciones más peleadas por los mejores, hoy les dirían los más vagos, pero en ese momento eran ídolos cumplimiento hazañas, chicos y chicas que entendían mejor que otros el algoritmo de las máquinas, la mayoría no sabíamos lo que esa palabra significaba, sólo estábamos conociendo la nueva tecnología de la maravillosa década que nos tocó vivir. Sin duda vivir los años ochenta en Cancún fue una gran aventura para los niños de la selva.
La historia cuenta que tiempos pasados siempre fueron mejores, en mi caso, creo que sí, mi infancia y adolescencia en un Cancún en estado salvaje en la selva maya, fue privilegio de unos pocos, me convirtió en la persona que soy hoy: resiliente, a prueba de huracanes, siempre dispuesta a nuevos retos y aventuras, con la capacidad de aceptar lo nuevo y apreciarlo respetando su propósito, pero sobre todo la niña en mí es muy feliz por la vida que le tocó vivir.




