Entregarme totalmente a esta causa y hacer valer las acciones del DIF, es que lo que va marcar esta administración, así como concretar y replicar el proyecto Pilares y darle prioridad a la dignidad de los niños y adultos mayores
Por Esteban Torres P.
Dueña de una simpatía innata que anima a colaborar a su lado con el mismo cariño que ella abrazó la idea de trabajar a la cabeza del campo de la asistencia social en Quintana Roo partiendo de cero, así definimos la personalidad de Verónica Lezama Espinosa, quien ha descubierto fortalezas que desconocía y exploró la oportunidad de servir y ayudar buscando ante todo el ´cómo sí´
¿Qué satisfacción te ha dado vivir el capítulo más reciente de tu vida?
“Estar al frente del Sistema DIF Quintana Roo y ser su presidenta honoraria; me siento muy honrada y agradecida con mi hermana la gobernadora Mara Lezama, por haber depositado en mí esa confianza de ver y ser la cabeza de la asistencia social, realmente ha transformado mi vida. He visto el otro lado de la moneda, y poder actuar en consecuencia a través de herramientas que transforman la calidad de vida de muchas personas que la tienen mucho más difícil que cualquiera de nosotros en un momento dado; no lo llamo experiencia, pero sí una parte de mi vida que se ha enriquecido muchísimo, por supuesto tocando de cerca el dolor, viendo el sufrimiento que también duele muchísimo, porque si no te doliera no actuarías. Nada de esto sería posible si no contara con un gran equipo compartido y además arropada por todos los presidentes municipales para hacer un gran trabajo y echar andar todos los programas sociales y demás estrategias para poder transformar la calidad de vida y cuidar a más familias, eso es lo que más feliz me ha hecho”.
Después de ser durante años una mujer empresaria con una presencia mediática promedio, ¿cuál fue el reto más importante para ti al ingresar a las filas de la asistencia social donde nunca antes habías estado?
“Tienes toda la razón; yo soy empresaria, mamá, esposa, hija; tengo un negocio de 25 años de tradición que dadas las circunstancias, hoy lo opera mi hijo, y como bien lo mencionas, cero reflectores, siempre mantuve un bajo perfil, pero la vida te lleva por nuevos caminos de la mano de Dios, de eso estoy más que convencida porque sí me cambió, al principio sentí mucho miedo, porque sí es difícil, pero cuando tienes firmes tus valores, así como todo de lo que te han enseñado y te plantas bien con los pies en la tierra para entender que este puesto es pasajero y que si estando aquí, en el lugar que ahora estoy, no lo aprovechas para hacer algo por los grupos más vulnerables, después harás cuentas con Dios”.
¿Qué metas tuviste que declinar o postergar antes de aceptar las riendas del Sistema DIF Estatal?
“Soy una mujer operativa que siempre está corriendo, siempre he sido inquieta, y ser así no te deja tiempo para planear a futuro, sino a medio plazo. Deseaba que mi negocio se fortaleciera con algunos cambios porque mi giro es de innovar, a eso te obliga el catering, pero eso ahora le tocará a mi hijo, aportando ideas nuevas, pero sí me veía un poco más relajada, disfrutando de nuestro tiempo mi esposo y yo, ya sólo me queda un hijo en casa, pero acepto la voluntad de Dios, él marca los caminos y estar en el lugar que él quiere que esté. Nada cambia, no me pesa haber dejado lo que hacía antes porque lo hago todo con el mismo amor”.
¿Cómo te cambia la vida al ver la cara de felicidad de tanta gente al llevarle ayudar en la medida de tus posibilidades?
“Yo creo que todo lo bueno que hago, me ayuda y me llena mucho más a mí, que lo que pueda hacer por los demás; la satisfacción de saber que le cambiaste la vida a alguien en la medida que nos sea posible, no se compara, a veces son cosas muy pequeñas, pero todo cuenta. Hoy te puedo decir que garantizar la tranquilidad de una madre que se puede ir a trabajar, dejando a sus hijos en un Pilares, eso te empatiza con una mujer porque es algo que, como mujer, tú también lo pasaste. Te menciono un ejemplo: logramos hacer una cirugía a corazón abierto a un niño cuya esperanza de vida pendía de una posible muerte súbita y con esta operación le dimos la opción de vivir y ser feliz muchos años, y esto fue gracias a la suma de voluntades, tejiendo puentes, no estamos solos, así empezamos cambiando vidas, después familias y luego toda una comunidad; estar al frente del DIF Estatal me ha dado mucha felicidad y me ha devuelto la esperanza de que sí se pueden hacer muchas cosas”.
¿Qué nace en ti al descubrir este mundo: un deseo nuevo, un sentimiento nuevo?
“El deseo de justicia. Ver tanto dolor y tan de cerca, te cambia. Tal vez somos empáticos, sí, porque a todos nos duele como seres humanos, pero muchas veces preferimos no ver o que no nos platiquen para que no nos duela, esto nos lleva a trabajar en la compasión: Ya lo vi, ahora qué hago para ayudarte. Y si ahora me preguntas qué ha nacido en mí: ¡saber que siempre se puede! Y no rendirte, saber que siempre hay una manera de ayudar, por más mínima, para poder hacer algo por los demás. Muchas veces corremos a castigar el delito cuando lo primero es prevenir, ahí está la fuerza del DIF. Hay una frase que he aprendido gracias a mi esposo: ´En el mundo hay mucho por hacer, y todos podemos contribuir, pero aprende a escoger tus batallas’, y yo tengo que escoger mi camino para fortalecerme y canalizar mí energía, pero también debo entender que habrá cosas que no se van a poder, pero no por eso puedo dejar de pensar en todo lo demás, tengo que buscar el “cómo sí”, de la mano de este gran equipo que confía en mí”.
¿Qué es lo primero que cruza por tu mente al despertar?
“Le agradezco a Dios por un día más, encomiendo a mis hijos, mis papás, y a todos mis seres queridos y le digo: Diosito, de tu mano dame fuerzas para que todas acciones que emprenda hoy rindan frutos el día de mañana”.
¿Qué haces antes de irte a la cama a descansar?
“Lo mismo, le agradezco a Dios por todo lo realizado, pero ahora me cuesta mucho conciliar el sueño porque la cabeza no me descansa, pensando en la agenda de mañana, recuerdo el caso que me puso triste, pero ya para cerrar los ojos le digo: En tus manos, que mañana sea un día que nos permita hacer todo lo que no se pudo hoy”.
¿Cuál consideras que ha sido tu mayor aportación como ser humano dentro del Sistema DIF Estatal con el que estás dejando huella de tu nombre, de tu trabajo y de tu paso dentro de esta administración?
“Como ser humano, entregarme totalmente a esta causa y hacer valer las acciones del DIF. Creo que lo que va marcar esta administración es haber transformado todos los inmuebles que estaban en un gran abandono, y darle prioridad a la dignidad de los niños y los adultos mayores, aumentando la atención en autismo, eso me deja muy orgullosa. Pero lo que hará la diferencia en conjunto es sin duda Pilares”.
Ya que tocas el tema de Pilares, ¿qué se siente que un proyecto de trabajo se haya convertido en un programa de gobierno a nivel federal, replicando un modelo que beneficia tanto a niños como familias en general?
“Efectivamente y comenzamos en Cancún por ser el municipio más grande y donde se concentra la mitad de la población del Estado, sin embargo, hay otros polígonos muy vulnerables de alta densidad y necesidad de asistencia social también, siempre trabajando desde la prevención; la mayoría de los niños son hijos de padres y madres trabajadoras que pasan mucho tiempo solos y el ocio los hace vulnerables a conductas autodestructivas como las adicciones o caer en la delincuencia, atendiendo eso, buscamos un proyecto que nos permitiera empatarnos con el programa que había comenzado en la Ciudad de México, siendo Jefa de Gobierno la Dra. Claudia Sheinbaum, quien al asumir el gobierno, nos pide que repliquemos ese mismo modelo bajo el abrigo del DIF, así que ajustamos nuestras necesidades al plan de gobierno y lo tropicalizamos, así nació el primer Pilares en Villas Otoch Paraíso, pero no podíamos quedarnos en un programa de actividades recreativas, culturales y deportivas, no, ahí necesitábamos resguardo, contención, acompañamiento social y seguridad, ¿qué hicimos? Creamos un Centro DIF Pilares adaptado a las necesidades de este polígono con nuestros propios recursos más la ayuda de empresarios, lo abastecimos de asistencia médica a través de una enfermera que atiende las necesidades básicas; un comedor comunitario donde se les sirve a los niños una comida cliente nutritiva que le de paz y tranquilidad a las madres. También descubrimos niños que nunca habían estudiado, había que regularizarlos a través del IEEJA, y atender el por qué no habían estudiado. Tenemos promotores comunitarios para adentrarnos a la comunidad para hacer entornos seguros y entornos de paz.
“Al crear este Pilares Villas Otoch Paraíso, que fue nuestro piloto, lo presentamos ante DIF Nacional y se convirtió en un referente nacional; al ver la respuesta nos dieron luz verde para ser replicado en todo el Estado, y aquí estamos, en Pilares de la Región 234, aquí tenemos capacidad para 120 niños, pero la podemos aumentar; con las mismas actividades del primer Pilares, y además tenemos varios talleres de capacitación y desarrollo. Tenemos en proyecto nuestro tercer DIF Pilares que va ser operado por el municipio de Benito Juárez, otro más en Playa del Carmen, y el de Tulum del que ya estamos terminando de habilitarlo, y ese será nuestro gran legado para Quintana Roo”.
Desafortunadamente el tiempo es limitado cuando se tienen muchos proyectos para hacer de este un mundo mejor, ¿qué deseas cristalizar durante el tiempo restante de tu gestión?
“Si tres años y medio se fueron volando, el año y medio que resta mucho más, pero tenemos que escoger bien nuestras batallas, seguiremos fortaleciendo la estrategia DIF Pilares, ayudándoles a hacerlos realidad. Estamos rehabilitando y reequipando todos nuestros CRIQ´s (Servicios del Centro de Rehabilitación Integral de Quintana Roo) los cuatro son operados por el Estado: Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos, Lázaro Cárdenas y Cozumel, el más grande es el de Chetumal. En materia de inclusión queremos fortalecer nuestros Centros de Autismo, lamentablemente el diagnóstico del espectro de autismo ha aumentado y nos hemos quedado cortos. Tenemos lista de espera. Asimismo, queremos fortalecer el Centro de la Zona Sur y al hacerlo, tanto en materia de capacidad instalada como de personal, aumentar el número de consultas y terapias. Fortalecer los desayunos escolares; hemos hecho un trabajo titánico en ello y evaluaremos las escuelas que serán beneficiadas con la construcción de sus comedores comunitarios”.
¿Cómo te imaginas a la Verónica del futuro después de haber tocado corazones y descubierto lugares que prácticamente desconocías, pero que tu trabajo social te permitió al menos acercarte?
“Me la imagino emocionalmente más fuerte porque después de tocar el dolor, te saca fuerza de donde no creías que las tenías, buscar habilidades y capacidades que pensabas que no tenías y ahora puedo decir con toda la humildad que las he fortalecido, volviéndome más compasiva, y eso es algo que me enseñó mi hermana, porque siempre hay manera de ayudar en el lugar en donde estés. Si Dios te acerca a esas personas es por algo, porque pude combinar mi labor de mamá -espero que mis hijos opinen lo mismo-, ser esposa y ser hija, porque tengo la fortuna de tener a mis padres a mi lado; delegar mi negocio a mi hijo y saber que lo dejé en grandes manos y que aún funciona. Haber trabajado con gente maravillosa en el DIF Estatal y Municipal que hace a un lado su dolor para anteponer el de los demás. Con la convicción de transformar vidas y mejorar la de muchas familias. Esa será mi mayor satisfacción. Y agarrada de la mano de Dios para lo que venga”.
¿Te imaginaste alguna vez realizando el trabajo que te fue encomendado?
“Cuando me lo propuso mi hermana la primera vez me temblaban las piernas, no sabía sí iba a enloquecer. Me recordó que alguna le dije que tenía ganas de ayudar y me dijo pues esta es tú oportunidad. No sabía cómo, entré a un mundo desconocido: estoy donde Dios me puso y ahora a trabajar y trabajar mucho. Y el día que me llame a rendir cuentas espero entregarle todo lo que él quería de mi”.




