Tiziana Roma

QUIÉN ES
Activista social

¿Quién es Tiziana?
Una mujer muy apasionada en todos los sentidos, a veces fanática; disfruta mucho la vida, es extrovertida, es inquieta y siempre le gusta estar aprendiendo cosas nuevas.

¿Qué representa Cancún para ti?
Cancún es mi génesis de identidad, es el lugar que me da identidad, que me da sentido de pertenencia. El lugar donde enterré a mi abuela, donde despedí a mi madre, donde nacieron mis hijos, donde conocí al padre de mis hijos, donde conocí también una segunda oportunidad, a mis mejores amigos y amigas, donde he fabricado y en donde he construido mi propia historia de vida.    

¿Y para México?
Es una idea que tuvo el gobierno de México para mostrar lo mejor que tenía. Cuando se habla del nombre de Cancún, que significa nido de víboras, me gusta hacer mi propia versión, y nido es cuna y víboras para los mayas eran dioses; para mí es la cuna donde se mecen los dioses. Es el lugar donde se mecen los sueños también; entonces me gusta pensar que Cancún es el lugar donde la gente quiere empezar una nueva vida, en donde se está construyendo continuamente la propia historia.     

¿Te consideras rebelde?
Totalmente. En primaria yo fui a una escuela activa en la Ciudad de México, donde cuestionábamos a los profesores, y cuando llegué a Cancún llegué al Itzamná, una escuela también activa, con un sistema donde siempre nos incitaban a que cuestionáramos a la autoridad. Inclusive a mis propios hijos les he enseñado que a la autoridad siempre se le cuestiona.    

Lo que pocos saben de ti…
Que estudié actuación y que soy una cantante de jazz frustrada, me encanta el jazz, me encanta cantar y me gustaría, no sé si en esta vida o a lo mejor en la próxima, poderme dedicar a cantar.

¿Qué te gustaría que todos supieran de Cancún?
Que es una ciudad maravillosa, que tiene historia, que Cancún es una ciudad creada por mexicanos a finales del siglo XX, que Cancún es la ciudad más mexicana que hay en todo México, porque no fue fundada por españoles del siglo XVI sino que fue creada por mexicanos. Tenemos que dejar de compararla con ciudades de 400 años de antigüedad. En Cancún, como no está nada establecido todo se puede inventar, todo se puede proponer, aun sean las ideas más descabelladas, y eso es lo que a mi parecer se debe de valorar…    

¿Cuál ha sido la idea más descabellada con la que te has encontrado?
Cuando quisieron cambiar el palacio muni-
cipal enfrente de la catedral. Me pareció un despliegue de ignorancia por parte de presidente municipal, que junto con el obispo en ese entonces decían que la mejor idea que podía tener era hacer un nuevo palacio municipal enfrente de la catedral, porque esto entonces le daría identidad a Cancún y nos pareceríamos a las demás ciudades o pueblos de México, siendo que esto es lo que marca verdaderamente nuestra identidad, es lo que marca verdaderamente nuestro origen como una ciudad creada en la segunda mitad del siglo XX.   

Dicen que Cancún no tiene identidad…
Lo dice la gente que no sabe que la identidad es lo que nos hace diferentes. Yo los invito a que lean un poco de la historia de Cancún, una ciudad integralmente planeada creada por mexicanos a finales del siglo pasado, y ahí radica gran parte de la diferencia y por ende la identidad.

¿Qué le dirías a la gente que dice que Cancún no es una ciudad planeada?
Que se informen. Cancún es una ciudad planeada. De hecho se llama Centro Integralmente Planeado, es un proyecto de nación que surge a finales de los años 70. Quizá no está perfectamente bien planeada, pero es una ciudad que ha crecido exponencialmente, que creció mucho más allá de lo que pensaron o imaginaron los que proyectaron inicialmente la ciudad.            

¿Cómo te vuelves activista social?
A raíz del anuncio de cambiar el palacio municipal al ‘ombligo verde’. Ya había un grupo defendiéndolo como el último pulmón que le quedaba a la ciudad. Empecé con este activismo sin saber, lo hacía como una ciudadana común y corriente que ama a su ciudad y que no quiere ver que desaparezcan iconos…

Protectora del espacio público…
Así me llaman. A veces cuando me preguntan a qué te dedicas, en ese sentido sí digo: a la protección del espacio público y el patrimonio cultural de la ciudad.

Tu defensa estoica…
Mi defensa está relacionada con el derecho a la ciudad, con el derecho que tenemos todos a entrar a las 12 playas públicas que se planearon con el proyecto Cancún, con el derecho que tenemos a usar los 10.5 kilómetros de ciclopista que nos dejaron los creadores y fundadores de Cancún, diseñada por Mario Schetjnan, con el derecho que tenemos para disfrutar de los árboles que se dejaron originalmente, con el derecho que tenemos a transitar por el puente Calinda sin que nos construyan un muro absurdo. Esa es mi defensa férrea, mi defensa firme y mi defensa permanente.

¿Lo más amargo que has probado?
El divorcio de mis padres y mi propio divorcio.

Tus batallas ganadas…
El parque del crucero, cuando defendimos el palacio municipal, el haber logrado que se hiciera el primer inventario del patrimonio cultural de la ciudad; pero no soy yo sola, estoy con un grupo divertidísimo de ciudadanos, maravilloso y multicolorido. Y en lo personal yo creo que tiene que ver con la madurez, saber cada vez más claramente qué es lo que quiero y lo que no quiero.      

¿Hasta dónde llegarías por defender una injusticia?
Hasta donde me lo permitan, hasta donde piense la gente que tengo un precio, y el único precio que tengo son mis hijos.

Cancún y su decadencia…
El espacio público, la imagen urbana es terrible, y es gracias a los empresarios que avanzan sin que la autoridad haga nada, o sea, ahí es un contubernio que parece no tener fin.

Cancún y su seguridad…
Por supuesto que estamos viviendo tiempos difíciles en cuanto a la seguridad, pero los está viviendo el país entero, aunque también tiene que ver con la pérdida del espacio público. Está comprobadísimo que recuperar el espacio público trae seguridad a las comunidades…

¿Cómo ves a Cancún en 10 años?
Tengo un pequeño slogan, como un mantra, que se llama ‘El regreso de la selva’. Dentro de 10 años veo una ciudad como puritiva, en donde en pocos años, gracias a la intervención de Jaime Lerner, se pudieron cambiar, con acupuntura urbana, con cosas muy específicas, cuestiones muy puntuales de la ciudad.

¿A qué eres fiel?
Soy fiel a mí misma, pero soy muy cambiante… No traiciono, no soy una persona que traiciona, aunque a lo mejor a los ojos de alguien lo haya traicionado porque haya cambiado de parecer, es posible…

Tu dilema…
Con el activismo pierdo mucho, como una posible empresaria o como una persona que quisiera enfrascarse en cuestiones de negocios, porque te cierras muchas puertas y le caes mal a mucha gente, y te vuelves una piedra en el zapato… Entonces mi dilema continuo es: me voy a meter en este rollo y me voy a quemar con esta gente, y le voy a caer mal a Fulano, pero a veces sí me aviento porque creo que son cosas que valen la pena.     

Tu traje representativo…
No tengo bandera precisamente y me pongo solamente la de cancunense, porque el ser cancunense representa para mí lo que dice el monumento de José Martí, una estrofa de sus versos libres que dice: “Yo vengo de todas partes y hacia todas partes voy”, o sea, esa soy yo, ese sería mi traje, mi raza y mi emblema.

Tu platillo típico…
De aquí me encanta el ceviche preparado al estilo Cozumel, es decir cuando le ponen nada más cebollita morada y cilantro.

Tu patrimonio cultural…
Mi acervo cultural, mi capacidad de absorber un montón de cosas. Me diagnosticaron hace mucho tiempo con TDA, pero yo creo que es así como que me distraigo mucho y entonces leo, leo, leo, y todo esto es mi capacidad de absorber, y lo que más atesoro es la vista al mar.

Tu identidad…
Multicultural.

Tu defensa personal…
La libertad, mi espacio vital y el derecho a estar rodeada de cosas bellas.

¿Qué te representa?
Me representa un discurso del derecho a la ciudad, cuando leo cosas que están relacionadas con el derecho a la ciudad.

¿Quién sería tu historiador personal?
Yo misma y Cristina Pacheco, porque tiene una sensibilidad más allá de ser una excelente entrevistadora, es una periodista que logra meterse hasta el corazón de la gente.

Si tuvieran que escribir la historia real de Cancún hasta el día de hoy, ¿a quién se lo encargarías?
A un consejo de cronistas. Siempre he dicho que Cancún ya no está para tener un solo cronista, a quien respeto, pero Cancún necesita que se abran convocatorias porque hay mucha gente escribiendo de muchas cosas acerca de la ciudad. No sé cuál sea la estructura, tendría que hablarse, pero tendría que abrirse la posibilidad y el mismo cronista tendría que hacerlo, de decir se necesitan más cronistas, se necesita gente que venga a escribir la historia de Cancún.

¿Cómo respondes una cachetada?
Normalmente no respondo inmediatamente. Soy de dos: soy iracunda, más bien era iracunda, o estoy días y días pensando y digo, si vuelvo a tener la oportunidad… y cuando tengo la oportunidad me apendejo, no digo nada.

¿Ya te hizo justicia la revolución?
¿Cuál revolución? Uno tiene sus propios parámetros de justicia y cada quien busca lo que es justo para uno mismo. Las cosas que me parecen injustas busco enderezarlas, pero a veces las cosas son así y uno tiene también que aprender a navegar en este mundo.

¿Qué te motiva a seguir adelante?
Mis hijos y un futuro, como la promesa o el anhelo de un futuro adonde yo veo que pueda tener una vejez padrísima y seguir en Cancún en una ciudad en donde me guste vivir.

¿Qué te quita el sueño?
Por supuesto la salud de mis hijos, pero principalmente el robo del espacio público. Cuando lo de la ciclopista, había noches que no podía dormir… No puede ser posible que dejemos que esto suceda. Tengo amigos que me han llamado para decirme: ‘Tiziana, están construyendo un domo en mi parque, están talando ceibas, están talando chicozapotes y están construyendo un domo’, y a veces no he podido dormir pensando ¿cómo les van a poner un domo allá enfrente? Es una estupidez, pero eso es lo que me quita el sueño.

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