Mark Bryan
“Un día pensé: yo puedo hacer eso, quiero ese look. Siempre me gustaron las faldas tipo lápiz, especialmente las que muchas mujeres usan en la oficina. Así que dije: “ya estoy en una edad en la que no me importa lo que la gente piense”, y simplemente lo hice”.
Por David Asencio
REDES SOCIALES
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Considerado un influencer de talla internacional, es también alguien que ha roto paradigmas, así como reglas y costumbres convencionales, en su caso, con la masculinidad, de eso y más nos propusimos hablar con Mark Bryan, pero ante todo nos gustaría dejar algo bastante claro: esto no tiene nada qué ver con una cuestión ni de la comunidad LGBTTQ+ nuestra charla no tiene qué ver nada con ese tema, tiene que ver con el simple hecho de romper una imagen clásica, establecida y definida, por el placer de hacer algo que verdaderamente le gusta, algo que optó por comodidad y más siendo una persona de 60 años, obviamente decidió ser un auténtico ejecutivo que porta unos tacones con falda y de esto y más decidimos platicar con Mark Bryan.
¿De dónde eres originario?
“Soy estadounidense y he vivido en Alemania durante los últimos 15 años. Me mudé por cuestiones de trabajo. Soy ingeniero especializado en empaquetado robótico, es decir, diseño y construyo máquinas de empaque que funcionan con robots. Además, también soy modelo a tiempo parcial”.
¿Cómo comenzó tu gusto por usar faldas y tacones?
“Durante mucho tiempo usé traje y corbata, lo típico del ambiente profesional. Pero después de años, se vuelve aburrido: los colores siempre son negro, marrón, gris… los mismos zapatos. Un día vi a una mujer en el aeropuerto usando tacones altos con una falda lápiz ajustada. Tenía una presencia segura, con esa actitud de “soy dueña del mundo”, y pensé: yo puedo hacer eso, quiero ese look. Siempre me gustaron las faldas tipo lápiz, especialmente las que muchas mujeres usan en la oficina. Así que dije: “ya estoy en una edad en la que no me importa lo que la gente piense”, y simplemente lo hice.
¿Qué mensaje quieres transmitir con tu estilo?
“Que las personas deberían poder vestirse como quieran, sin ser juzgadas por su apariencia, orientación sexual o género. No se trata de ser gay ni de querer parecer mujer. Se trata de tener la libertad de expresarse, de salir de la caja en la que la sociedad te quiere encerrar. Quiero que la gente se sienta cómoda siendo quién es, sin miedo a ser señalada o juzgada”.
¿Cómo fue que comenzaste a compartir esto en redes sociales?
“En realidad empecé por diversión, como un diario visual de lo que usaba para ir a trabajar. Nada serio. Pero durante la pandemia, algunas fotos mías se volvieron virales. Pasé de 100 o 200 seguidores a más de 100,000 en una semana. Fue una locura. Después vinieron sesiones de fotos, entrevistas, revistas… y todo creció muy rápido. Pero nunca tuve una agenda. No lo hice para impulsar la moda. Solo quería documentar lo que vestía para no repetir combinaciones.
¿Sientes que tu estilo ha cambiado algo en ti como persona?
“En absoluto. Lo que visto no cambia quién soy. Sigo siendo el mismo padre para mis hijos, el mismo abuelo para mis nietos, el mismo profesional en la oficina. Ya sea que use pantalones o una falda con tacones, soy la misma persona. Lo externo no altera mi esencia”.
¿Qué crees que ha hecho que la gente conecte contigo?
“Pienso que la gente ve en mí a un hombre muy masculino, incluso llevando tacones. Muestro que la masculinidad no tiene que ver con la ropa. No soy el primer hombre en internet que usa faldas, pero creo que lo que me distingue es esa combinación de masculinidad y estilo”.
Estás cerca del retiro profesional, ¿cómo ves el futuro?
“Es algo en lo que estoy pensando. Europa es diferente porque hay muchas culturas conviviendo: turcos, rusos, alemanes… y eso hace que la gente sea más tolerante, más abierta a lo que es distinto. No sé si lo hace más fácil para mí, pero definitivamente se nota esa diversidad”.
¿Y cómo te ha ido con este estilo en otras partes del mundo?
“Viajo seguido a Estados Unidos porque mis hijos viven allá. Hay zonas en las que sé que puedo vestirme como quiero sin problema, y otras donde prefiero no arriesgarme. Pero en este viaje, he usado faldas casi en todos lados sin mayor problema. Incluso aquí en México, en Cancún, he estado muy cómodo”.
¿Qué opinas de la experiencia en México?
“Me ha encantado. La gente en Cancún ha sido muy amable y abierta. Por cuestiones prácticas, aquí no he usado mucho tacón alto, ya que caminar por la ciudad con ellos es difícil. En su lugar, uso algo más cómodo. Pero sí, he estado usando faldas todos los días y ha sido una gran experiencia”.
Mark, muchas gracias por compartir tu historia. ¿Algo que te gustaría agregar para cerrar?
“Sólo que todos deberíamos tener la libertad de expresarnos tal como somos. Lo que vestimos no define nuestra identidad ni nuestro valor. Hay que dejar de juzgar y empezar a aceptar”.





