El lenguaje del cine

Fui al cine a ver Superman, y la pasé increíble. Fue el momento más divertido que he tenido en mucho tiempo. Y eso es lo que más me gusta del cine. Como una cinéfila certificada (certificada por mí y por mi Letterboxd, por supuesto), tiendo a ver todas las películas de forma muy crítica, juzgando la cinematografía, la actuación, el guión y la edición. A través de esos ojos críticos, siempre encontraba defectos. Y es agotador escarbar en lo negativo solo para justificar mis opiniones impopulares, cuando en realidad, solo había una respuesta: “Me gustó, pero no me encantó”. En vez de dar vueltas sobre todos los aspectos de la película que no amé, creando un comentario lleno de odio sobre una obra de arte que, al final, disfruté.
Así que sí, Superman no va a ganar un Óscar, pero sinceramente la disfruté, y me recordó por qué amo el cine. Se trata de disfrutar y divertirse. Se trata de olvidar el mundo exterior y sumergirte en un mundo de esperanza.
Por primera vez en mucho tiempo, salí del cine y dije: “Realmente me gustó”. Sin dar un argumento complicado sobre por qué no es la mejor película de superhéroes. Señalé lo positivo y lo guardé. Realmente me gustó. Es muy buena. Sabemos que no es perfecta, pero por primera vez en mucho tiempo, mis ojos no estaban buscando qué criticar; estaban buscando alegría. Y, sin duda, la encontré.
Me encanta hablar sobre cine. Siempre tengo algo que decir.
En este universo, las películas hablan. En este universo, las películas trascienden la pantalla para lograr una conexión orgánica y real entre las personas; un puente entre nosotros. A veces las palabras no son suficientes para describir lo que sentimos. Pero te lo prometo: una sola escena de película, acompañada de la música correcta y el diálogo perfecto, puede ser el camino más claro hacia la empatía.

