in memoriam

Raúl Anaya Arellano 

 

13 diciembre 1030 / 29 julio 2025

Una persona excepcional por donde se le mirara. Trato amable, respetuoso, alegre, siempre con una sonrisa por delante, tranquilo, paciente, atento, honrado, caballeroso, muy trabajador, inteligente, audaz y la lista podría seguir y seguir.

Como padre, mejor aún, siempre recordaremos su bonhomía en todos los sentidos, aún hasta cuando era estricto si era necesario, pero siempre, siempre guardando las formas en su buen decir y hablar.  

Como esposo… que les puedo decir, justo en septiembre cumpliría 60 años de casado con mi madre, toda una vida llena de amor, de trabajo en equipo, de complicidad, de alegrías, tristezas, altibajos, de buenas y malas, de mejores y peores, pero ahí, siempre ahí firme y con el mejor ánimo. 

En mi mente, siempre buenos recuerdos, ¡ah! que bien la pasábamos con él cuando éramos niños, incluso si se trataba de trabajo, siempre era divertido,  o cuando ya de adolescentes íbamos de paseo los fines de semana a lugares llenos de naturaleza en los alrededores de la Ciudad de México.

En cada etapa estuvo ahí y estuvo aquí hasta el fin para nosotros, atento, acompañándonos y haciendo su mejor esfuerzo para hacernos personas de bien, yo digo que lo cumplió con creces, su enseñanza y esfuerzo, no pudo ser mejor. 

¡Gracias padre por tanto! Estarás por siempre en nuestra mente y nuestros corazones, no hay forma de que no sea así, en muchas cosas pensamos y hacemos cotidianamente todo lo que nos inculcaste, así que vives y vivirás en nosotros.

Descansa en paz, nos quedamos llenos de amor y te fuiste igual, lleno de amor.  ¡Hasta siempre!

Norma Anaya

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