BITACORA DE EVENTOS

La mejor clase de amor

Si el amor fuera un árbol, las raíces serían tu amor propio

Hablar de amor nos lleva automáticamente a pensar en alguien más; pensamos en la pareja, si es que se tiene, y si no en la que nos gustaría tener; pensamos en nuestros hijos, en nuestra familia, en amigos.  Nos llegan imágenes que evocan recuerdos con cada uno de ellos, algunas de nostalgia o de tristeza, de alegría y, por qué no, en algunas ocasiones hasta de enojo; pero siempre el amor lo pensamos y sentimos en función de alguien más. Pero, ¿alguna vez has pensado en el amor evocando tu propia imagen? Es decir, ¿el amor hacia ti mismo?

Amarse a uno mismo es un proceso indispensable para poder amar a los demás. Es encontrar la felicidad en el conocimiento y aceptación incondicional de nosotros mismos. Proceso que continuamente se pone a prueba por circunstancias de la vida, como decepciones, frustraciones, metas no alcanzadas, errores cometidos, entre otras, que pueden influir en cómo nos vemos y qué valor nos damos.

El primer paso para amarse a uno mismo consiste en conocernos, para diferenciar lo que deseamos de lo que verdaderamente necesitamos para ser felices. Amarse a uno mismo es, ante todo, aceptación incondicional y completa de todos nuestros aspectos.

Además, el amor a uno mismo se refleja en cómo nos ven los demás, es un amor que va y viene. Por ello, es importante que empieces por amarte incondicionalmente, sin críticas, sin juicios, que seas amable y tolerante contigo mismo, que continuamente te elogies y seas indulgente con tus errores, que cuides de ti mismo por dentro y por fuera y que cada vez que estés frente al espejo lo hagas con un inmenso amor.

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