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La culpa la tiene Cupido

La historia del ángel del amor, quien también vivió su propio idilio

Cupido es uno de los pocos dioses antiguos que todavía es parte popular en la sociedad moderna. Se le conoce como un niño alado y armado con arco y flechas que son disparadas tanto a dioses como a humanos. En su origen llevaba los ojos vendados, para mostrar que el amor es ciego. En la actualidad, en la cultura occidental, Cupido es una especie de portavoz comercial para el Día de San Valentín y todo aquello relacionado con el romanticismo.

Existe cierto debate dentro de los textos mitológicos sobre el linaje de Cupido. El poeta Hesíodo explica en su texto que Cupido fue creado tanto por el dios del Caos y el dios de la Tierra. En otros escritos se le atribuyen otros linajes, en uno a Cupido se le asigna como padres a Júpiter y Venus. En otra versión del linaje de los dioses, Cupido se etiqueta como el hijo de Nyx y Erebus. En la antigua Grecia Cupido era conocido como Eros, el hijo joven de Afrodita, la diosa del amor, la belleza y la fertilidad. Para los romanos Cupido es el dios del amor, hijo de Venus y de Marte, dios de la guerra.

Hoy en día Cupido es descrito como un hada angelical dedicada a la difusión del amor y el romance; en la mitología griega y romana la visión sobre este dios era bien distinta, se creía que era un chico malo, un creador de problemas. Además de ser lúdico, en aquella mitología también era bastante caprichoso y perverso. Además, su capacidad de inspirar amor era tan grande como su capacidad de inspirar odio. Por lo tanto, en muchas pinturas de Cupido lleva dos carcajes de flechas, una para cada propósito.

Su propia historia de amor se narra en su forma más completa en la novela de Lucio Apuleyo Las Metamorfosis, también conocida como El asno de oro (s. II d.C.), y relata cómo la diosa Venus, madre de Cupido, estaba celosa de una mujer mortal llamada Psique, conocida por su extrema belleza. Por ello encargó al travieso Cupido la misión de hacerla enamorarse locamente de algún hombre de baja condición. El problema fue cuando la vio, pues se enamoró perdidamente de ella y en lugar de cumplir el encargo de su madre decidió tomarla por mujer. Instaló a Psique en su palacio y la visitaba todas las noches, a oscuras, para que ella no conociese su identidad divina. Las hermanas de la mujer, celosas de su suerte y de las riquezas de su marido, la convencieron de que éste era una terrible serpiente y que debía matarlo.

Cuando Psique iluminó el cuerpo de su marido con la intención de cumplir su cometido, descubrió que era el dios Cupido y no fue capaz de hacerle daño. Pero él la descubrió y, arrepentido de desoír los consejos de su madre y de haberse herido con sus propias flechas, decide castigarla huyendo. Comienza entonces el largo peregrinaje de Psique, quien recorre cielo y tierra en su búsqueda. En el cielo encuentra a Venus, quien le hace pasar por durísimas pruebas con la intención de verla desesperarse o morir en el esfuerzo. Pero ella no se rindió, y como recompensa pudo finalmente casarse con Cupido en el consejo de los dioses.

 

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